miércoles, 17 de diciembre de 2008

EDIPO Y EL DESTINO



Francisco Álvarez Hidalgo, un autor cántabro, nos cuenta la historia de algunos personajes mitológicos e incluso personajes de la literatura española como El lazarillo de Tormes resumidos en poemas.

Uno de estos personajes reflejados en la poesía de Álvarez Hidalgo es Edipo, quien sufrió un trágico destino creyendo evitarlo.

Parece mentira que una palabra, DESTINO, determine la vida de cada uno de nosotros, haciéndonos creer que somos nosotros quienes dirigimos nuestra vida.

Esto es lo que creían los del mundo antiguo, basándose en profecías de oráculos o adivinos, y que hoy en día mucha gente sigue creyendo mientras otros tratan de buscar otras “explicaciones”.

El mito de Edipo nos muestra que podemos ser víctimas del destino pues sea como sea, de una manera u otra conseguirá llevarnos donde quiere.


EDIPO


Maldito el arte de la astrología

que forja el crimen que no hubiera sido,
y fuerza al hombre al acto establecido,
tratando de evitar la profecía.


Consultan el oráculo de Delfos

¡Qué fatídico y lúgubre aquel día
en que el siervo salvó, compadecido,
la frágil vida del recién nacido,
iniciando tragedia tan sombría.

Layo abandona a Edipo

Sin conocerle, asesiné a mi padre,
dando así cumplimiento a la amenaza
que nunca comprendí que iba conmigo.

Encuentro en la encrucijada de caminos

Y sin saberlo, mancillé a mi madre...
¿Por qué no lo evitasteis, ciega raza
de incompetentes dioses? ¡Yo os maldigo!



Trágico destino edípico

En el primer cuarteto, Edipo maldice al oráculo pues es el oráculo quien indirectamente al advertirle de la tragedia, hace que intente evitarla, marchándose de lo que él creía su hogar, participando así en el inicio de la trágica profecía.

En el segundo cuarteto, se resume como aquel pastor recogió al recién nacido Edipo del lugar donde lo habían abandonado Layo y Yocasta al conocer la profecía del oráculo. Así, el pastor, creyendo hacer el bien fue quien dio lugar al comienzo del desastroso destino del héroe.

El primer terceto, Edipo sin conocer que era su verdadero padre el que se cruzó en su camino, lo mató junto a los acompañantes de éste, cumpliendo así la primera parte de su destino maldito, ese destino del que no era consciente, ya que pensaba que iba en dirección contraria a éste.

Y, por último, la segunda parte de su destino se cumple: comete incesto con su madre.

Este hecho fue el que terminó con la profecía y provocó el suicidio de Yocasta y que Edipo se sacara los ojos.

Y maldice a los dioses porque no han evitado su fatídico destino.