viernes, 25 de enero de 2013

Vidas.

¿Qué quedará de mi cuando cierre los ojos para siempre? 
¿Quién recordará mi nombre cuando ya no esté presente?
¿Quién hablará de mis hazañas cuando no esté yo pa' contarlas? 
¿Quién dirá que fuimos grandes? 

¿A donde irán nuestras guitarras?
¿Quedará mi voz en el tiempo o habrá una estrella para mi? 
¿Será mi nombre un callejón? 

¿Seremos mitos al morir? 

No le temo a la muerte, me da miedo el recuerdo que queda de mi. 

Si serán insignificantes nuestras vidas, delicadas como gotas de agua. 
Sólo quiero mi voz dejar en el tiempo 
como un eco eterno, estrella fugaz.




Canción que muestra la preocupación del ser humano por ser recordados eternamente, algo que vemos reflejado ya en la antigüedad en el mito de Prometeo.








miércoles, 23 de enero de 2013

El Dios Caco

En la mitología griega, Caco, hijo de Hefesto, era un gigante mitad hombre y mitad sátiro que vomitaba torbellinos de llamas y humo. Vivía en una cueva del monte Aventino en el Lacio (actualmente Roma), en cuya puerta siempre colgaban, para horror de los habitantes del lugar, las cabezas sangrantes de los humanos que devoraba.


Según la Eneida, Heracles condujo los rebaños de bueyes de Gerión tras haber derrotado a éste hasta las orillas del Tíber, cerca de la morada de Caco. Mientras pastaban Heracles se durmió y Caco se encaprichó del ganado, robando cuatro parejas de bueyes que condujo a su cueva arrastrándolos de espaldas por el rabo, de forma que no dejaran huellas. Cuando Heracles despertó y se dispuso a abandonar los pastos, el ganado que le quedaba empezó a mugir lastimeramente hacia la cueva, donde una vaca respondió.




Heracles corrió furioso hacia la cueva. Caco, aterrorizado, había bloqueado la entrada con una roca enorme que mantenían sujeta unas cadenas forjadas por Hefesto. Heracles se vio obligado a arrancar la cima de la montaña para abrirse paso, y Caco le atacó escupiendo remolinos de llamas y humo, de lo que Heracles se defendió con ramas de árboles y rocas del tamaño de piedras de molino. Perdiendo finalmente la paciencia, Heracles saltó a la cueva, dirigiéndose a la zona en la que el humo era más denso, agarró a Caco y lo estranguló. Según Ovidio lo mató a golpes de porra.


Por el nombre de este Dios, se conoce como caco, a aquella persona que roba a otro, esto nos demuestra, que en nuestra lengua podemos encontrar una fuente inagotable de referentes clásicos.





Hermafrodito y Sálmacis

El término hermafrodita, es una combinación de los nombres de los dioses Hermes y Afrodita.
En una de sus numerosas infidelidades, Afrodita se entregó a Hermes. De esta aventura noche nació un niño, ual que, en un ataque repentino de originalidad, sus adúlteros  padres lo llamaron hermafrodito.
 Avergonzados, abandonaron al niño  en un monte al cuidado de unas ninfas, donde se convirtió en un joven de gran belleza.
En uno de sus paseos por las tierras griegas, el apuesto joven fue sobresaltado por una ola de calor y  sin pensárselo dos veces, se desnudó y se zambulló en un lago para refrescarse. Sálmacis, el espíritu del lago, se enamoró perdidamente . Se desnudó y se acercó a Hermafrodito para conquistarle. Lo que no sabía Sálmacis era que Hermafrodito había heredado de su madre la belleza pero no la avidez sexual.
Hermafrodito hizo caso omiso a la ninfa y la rechazó sin la más mínima delicadeza. Sálmacis, abrazó con fuerza a Hermafrodito y lo arrastró al fondo del lago, al tiempo que pedía a los dioses que no separaran jamás sus cuerpos.
Los dioses atendieron sus súplicas y fundieron sus cuerpos en uno, convirtiéndolos en un solo ser de doble sexo. 


Dante y Prometeo

Antigüamente, se consideraba a Prometeo el salvador de la humanidad, pues había conseguido traer a los humanos el fuego, que representa el conocimiento.  Pero actualmente, se interpreta que Prometeo tenía el afán de perdurar a lo largo de toda la historia de la humanidad.
Al mismo tiempo, Dante, el genuino escritor medieval, redactó la "Divina Comedia" con la clara intención de salvar a todo el universo cristiano de los castigos que sufrirían en el infierno si no purgaban su alma, por lo que él mismo se consideraba el salvador al igual que Prometeo.
También, podemos deducir, que cuando Dante escribió su obra maestra, lo hizo con el mismo propósito que el héroe clásico,no perecer en el tiempo y que su nombre fuera recordado para toda la eternidad.




      









Cipreses en los cementerios



 Cipariso, (Ciprés en griego) era un joven cazador amado por el Dios Apolo, que tenía un cervatillo sagrado como mascota, al que tenía una especial predilección. Un día de verano, salió con sus armas por el bosque, con intención de apresar una buena pieza y allí, vio como se movía la cornamenta de un ciervo entre los matorrales, en ese momento, lanzó su jabalina y corrió para ver el trofeo que había conseguido. Al llegar y separar el ramaje, encontró a su gran amigo ciervo tendido en el suelo, con un charco de sangre rodeándole. El joven cazador comenzó a llorar desconsoladamente y pide a los Dioses, especialemente a Apolo, que lo estaba acompañando, que lo conviertan en un ser que pudiera llorar eternamente la muerte de su amado ciervo. Apolo contestó: - Serás llorado por mi, llorarás a otros y acompañaras a los que se duelan. En aquel momento, Cipariso fue transformado en ciprés, el árbol de la tristeza, una conífera que desprende de su corteza unas gotas de resina que simulan las lágrimas humanas.

Gracias a este mito, el árbol quedó ligado para siempre al culto de Hades, Dios del más allá y esto se extendió por las siguientes civilizaciones hasta llegar a nuestros días.