miércoles, 25 de noviembre de 2015



EDUARDO MANOSTIJERAS Y SU RELACIÓN CON EL MITO DE PROMETEO

(TIM BURTON, 1990)



En el caso de esta película, en la primera escena podemos ver a una niña que pregunta a su abuela “¿de dónde viene la nieve?”, y esa pregunta da pie a la historia de Eduardo Manostijeras, a quien la abuela presenta como el ser que trajo la nieve a su comunidad.
Si algo caracteriza a esta película es su hibridación de géneros. Mientras que las primeras adaptaciones del moderno Prometeo solían formar parte del género de terror y la ciencia ficción, el Prometeo posmoderno que es ya Eduardo Manostijeras es algo así como una tragicomedia con tintes fantásticos, y pinceladas de ciencia ficción, terror y romanticismo.


La relación de Eduardo Manostijeras con el mito clásico de Prometeo y con la obra de Shelley presenta varias novedades: para empezar, el ser ambicioso que cree tener tanto poder como los dioses y quiere crear vida, el inventor, prácticamente no tiene protagonismo ni llega siquiera a recibir un castigo. El protagonista de esta película es la criatura, quien no tiene ningún interés en demostrar su superioridad a los hombres, más bien al contrario. Y esta criatura, aunque será perseguida por el pueblo y se le querrá dar muerte al igual que ocurre en la película de Frankesntein de James Whale, será finalmente redimida por “la ley”, cuando el policía dispara al aire y le deja escapar, permitiendo así que Eduardo viva para siempre e inunde las navidades de aquel pueblo que le rechazó de mágica nieve.

En definitiva, Eduardo Manostijeras no es más que una fábula en la que se condena no la actitud del “monstruo”, sino la de la sociedad, invitándonos a reflexionar sobre cómo nos comportamos ante lo desconocido, lo nuevo, lo que está por encima de nuestra mediocridad.